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Peter Lehner

Monopolio Petrolero: Eliminar subsidios para combustibles fósiles de $1 billón requiere disolución de la influencia política de la industria

Peter Lehner

28 de Junio 2012

Enviado por Peter Lehner

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El 21 de junio en la Cumbre de la Tierra en Río formé parte de un panel sobre la eliminación de subsidios a combustibles fósiles, un tema apropiado para el día en que en EE. UU. abogamos que la gente opte por transporte público (Dump the Pump Day).  La eliminación de subsidios a la industria petrolera fue un tema candente en Río de Janeiro durante la Cumbre.

Más de un millón de personas en todo el mundo les pidieron a sus líderes que eliminen los subsidios a esta poderosa industria que perjudica el medio ambiente y obtiene inmensas ganancias. Pero hay obstáculos importantes que se deben superar para conseguirlo, el mayor de ellos es el poder político derivado de su monopolio sobre nuestro sistema de transporte.

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En pláticas con compañeros panelistas en la Cumbre de la Tierra 2012 en Rio (Foto cortesía de: Yiting Wang)

Superar la influencia política de la industria petrolera no es tarea fácil, especialmente en las cuatro cuestiones fundamentales que tratamos: transparencia en la información de los subsidios; transparencia en el proceso político, particularmente en las contribuciones de campaña; ruptura del monopolio petrolero en el transporte y movilización de la acción pública.

Dando transparencia a los informes de subsidios a los combustibles fósiles

Se necesita información transparente y precisa de los subsidios a los combustibles fósiles. Aunque existe un mandato del G-20 para reportar estos subsidios, los informes son engañosos. A menudo citan números mucho menores. Es por eso que NRDC se unió a setenta y cinco otras ONGs para pedirles a los líderes mundiales que se comprometan a una mayor transparencia en la presentación de informes de subsidios a los combustibles fósiles. Es un paso necesario para cumplir los compromisos internacionales de eliminar estas dádivas que ascienden a 1 billón de dólares al año.

Estas subvenciones directas a los combustibles fósiles son solo parte de la historia. Los subsidios indirectos son aún mayores. Los combustibles fósiles generan contaminación que causa asma, enfermedades cardíacas y cáncer además de cambiar nuestro clima. Sólo en EE. UU., los costos de salud pública del uso de combustibles fósiles excede los $120 mil millones al año de acuerdo a la Academia Nacional de Ciencias (NAS). Asimismo, los efectos del cambio climático que incluye condiciones climáticas extremas, disminución de la producción de alimentos, aumento del nivel del mar y enfermedades figuran costos en los cientos de miles de millones de dólares al año.

Si se incluyen estos costos, los subsidios indirectos sisan los directos por diez veces o más y en todo el mundo probablemente se acerca a los 10 billones de dólares al año. Estas son cifras que deberían inspirar la acción gubernamental.

Exponiendo el poder político de la industria petrolera

El segundo paso en la reforma requiere mayor transparencia en el proceso político para que el público sepa cuáles funcionarios electos obstaculizan la reforma y quiénes los financia.

Aun en estos tiempos económicos desafiantes, cuando los gobiernos buscan formas de reducir el déficit, la industria petrolera ha aprovechado el poder político para luchar contra la reforma. En los EE. UU., el compromiso G-20 de eliminar los subsidios a los combustibles fósiles ha sido impulsado por el gobierno de Obama, sin resultados. En los últimos años, el presidente ha propuesto eliminar los subsidios de petróleo y gas más evidentes del presupuesto federal por un monto de aproximadamente $4 mil millones anuales. Pero durante tres años consecutivos, el Congreso no ha aprobado los recortes y se duda que actúen en el año 2012 por ser año electoral.

¿Por qué será que un Congreso tan ansioso por recortar el gasto público no pudo hacer el corte más obvio de todos? Se debe a la enorme influencia que ejerce la industria petrolera en el proceso político estadounidense. De acuerdo con Oil Change International, el actual Congreso de EE. UU. se encamina a tener las mayores contribuciones de campaña por parte de la industria de combustibles fósiles, suman $16 millones y sigue aumentando. La cifra no incluye los millones donados por la industria petrolera y los magnates petroleros a los comités de acción política. El público necesita saber quiénes les proveen capital a los políticos.

Rompiendo el monopolio petrolero

La tercera meta y quizás la más importante para superar el control político que ejerce la industria en Estados Unidos es eliminar su monopolio sobre los combustibles para transporte.

En Brasil, los tanques de los coches se pueden llenar con gas natural o etanol, pero en Estados Unidos dependemos casi totalmente del petróleo. Para de veras alterar los subsidios a los combustibles fósiles y abordar los problemas subyacentes del calentamiento global esto debe cambiar. El público necesita más opciones.

Entre las cosas que deben jugar un papel importante están: vehículos vastamente más eficientes, combustibles alternativos, transporte público y comunidades de uso mixto que permitan el tránsito de peatones y ciclistas.  Una combinación de avances en coches eléctricos y camiones y autobuses de gas natural nos ayudarían a romper el monopolio del petróleo.

Movilizando al público

El último paso necesario es movilizar la opinión pública. El proceso ya ha comenzado. A principios de esta semana, en un preludio adecuado para una Cumbre de la Tierra que buscaba incrementar la participación pública, durante 24 horas, más de cien mil personas crearon una tormenta virtual en Twitter, enviando un tweet por segundo sobre la necesidad de eliminar los subsidios a los combustibles fósiles.

No es difícil ver porque la gente responde al tema. El sentimiento popular ha sido galvanizado por las ganancias inauditas que la industria petrolera ha tenido en los últimos años y por una mayor comprensión de que en un mercado mundial de crudo, los subsidios, en gran medida, aumentan esos beneficios.

La gente está harta de que sus gobiernos le tiren plata a industrias que causan daños. Queremos energía limpia y eliminar los subsidios a los combustibles fósiles le dará a estas nuevas tecnologías limpias la oportunidad de nivelar el campo de juego reduciendo las diferencias en costo. Pero el entusiasmo público tiene que hacerse sentir.

Tras la Cumbre en Rio, está claro que el público confía en que la comunidad internacional tomará medidas para eliminar los subsidios a los combustibles fósiles. Si seguimos exigiendo el cambio, este tema no se aplacará.

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