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Carolina Herrera

Lecciones del oleoducto Keystone XL: la importancia de evaluaciones ambientales independientes y la participación ciudadana

Carolina Herrera

17 de Noviembre 2011

Enviado por Carolina Herrera

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Tras meses de creciente oposición pública a Keystone XL, un polémico oleoducto para petróleo de arenas bituminosas (“tar sands” en inglés),  el Departamento de Estado de los EEUU comunicó su decisión de llevar a cabo un estudio adicional que analizará rutas alternativas e inquietudes sobre impactos ambientales de la construcción del mismo.  Este nuevo estudio no será completado hasta principios del año 2013, y  representa una victoria para los millones de ciudadanos en Canadá y Estados Unidos quienes – en voz alta y unida-  señalaron los  graves riesgos que implicaba este oleoducto para la salud pública, los recursos hídricos y las tierras agrícolas.  La decisión del Departamento de Estado también demuestra liderazgo y coraje por parte del Presidente Obama quien – al escuchar la voz del pueblo, por encima de los intereses de grandes compañías de energía –destacó la importancia de un sistema de evaluación ambiental independiente y con espacio para participación ciudadana.

La lucha contra la energía más sucia del planeta

El oleoducto Keystone XL planteado por la compañía TransCanada  transportaría petróleo de arenas bituminosas  – una de las fuentes de energía más sucias del mundo – desde  la provincia canadiense de  Alberta hasta refinerías en la costa de Texas.   El proceso de extracción y producción de este petróleo no-convencional utiliza tanta energía que produce un promedio de 3 veces más emisiones de calentamiento global que la producción del crudo convencional.  (Puede encontrar mayor información en inglés sobre las arenas bituminosas de Alberta  en ésta página).  Como comentó James Hansen, científico de la NASA y uno de los mayores especialistas sobre la climatología, extraer y quemar en nuestros vehículos el petróleo de las arenas bituminosas de Alberta significa que  “se acabó el juego” para el clima. 

Pero aún antes de que estas emisiones se liberen a la atmósfera,  el impacto de este petróleo no-convencional ya se está haciendo sentir en Canadá.  La  extracción de petróleo de arenas bituminosas está  devastando los ancestrales bosques boreales – uno de los sumideros de carbono más importantes del planeta –  y contaminando los ríos de comunidades indígenas aledañas.   Transportar el petróleo a través de más de  2.730 km hasta la costa de Texas también implica graves riesgos para el ambiente y la salud humana, puesto que el crudo de arenas bituminosas es más propenso a derrames y más difícil de limpiar. La ruta que TransCanada propuso inicialmente hubiera atravesado  1.500 ríos  y  amenazado miles de hectáreas de tierras de cultivo, humedales y uno de los acuíferos subterráneos más importantes de Estados Unidos.    

Ante semejantes riesgos y en una increíble muestra de solidaridad, diversos grupos y comunidades a lo largo de la ruta del oleoducto y alrededor del país  se movilizaron durante meses en contra de Keystone XL. En Agosto, más de 1.200 personas  fueron arrestadas durante protestas pacíficas en frente de la Casa Blanca.  Miles de personas más participaron en el proceso de consulta pública de Keystone XL, enviaron mensajes o visitaron las oficinas de campaña electoral de Obama para expresar su oposición al proyecto.  Finalmente, este pasado 6 de noviembre,  casi 15.000 personas rodearon la Casa Blanca en una de la mayores movilizaciones  ambientales en EEUU de los últimos años.

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Foto: Shadia Fayne Wood/Tar Sands Action

En ella se juntaron  jóvenes y mayores, propietarios de tierras por las cuales cruzaría el oleoducto,  agrupaciones religiosas, trabajadores, transportistas, ambientalistas, representantes de comunidades  indígenas, ganadores del premio Nóbel y científicos –  todos  pidiendo liderazgo por parte de Obama en contra de Keystone XL.  Y funcionó. Apenas unos días después de esta gran manifestación, el Departamento de Estado anunció que se postergaría el proyecto. El presidente Obama comunicó su apoyo   a esta decisión notando que:

“Debido a que la decisión del permiso puede afectar la salud y la seguridad del pueblo estadounidense, así como el medioambiente, y debido a que a través de un proceso público  se han planteado una serie de inquietudes, debemos tomar el tiempo [necesario] para asegurar que se responda adecuadamente a todas las preguntas y  se entiendan debidamente todos los impactos  potenciales.  La decisión final debe estar guiada por un proceso abierto y transparente, alimentado por la mejor información científica disponible y por las voces del pueblo estadounidense.

El desenlace de estos eventos también llevó a que TransCanada accediera a cambiar la ruta para evitar el acuífero Ogallala que abastece de agua a Nebraska y a otros siete estados, cediendo así a las peticiones de los ciudadanos de Nebraska.  

Las evaluaciones ambientales independientes y participativas son esenciales

La campaña contra Keystone XL es sin duda una gran victoria en contra de las energías contaminantes y el cambio climático. Pero la historia de Keystone XL también resalta la importancia de asegurar que las evaluaciones ambientales se manejen de manera independiente y de que exista un fórum para la participación ciudadana.   Ningún sistema puede garantizar que nunca habrá fallos, pero es necesario tener un diseño institucional fuerte que asegure los resultados más  apropiados. 

  • El proceso de evaluación ambiental debe  ser guiado por las autoridades públicas – no por las compañías que proponen un proyecto. Esto es de suma importancia para asegurar la independencia e imparcialidad del proceso de evaluación;  y  garantizar que las conclusiones tomen en cuenta el bien común. En el caso de Keystone XL, el Departamento de Estado permitió que TransCanada evalúe las compañías que licitaron para hacer el estudio de impacto ambiental.  Cardno Entrix, la compañía que TransCanada recomendó (y que resultó adjudicada en la licitación) ya había trabajado frecuentemente  con TransCanada  y con varias de las compañías petroleras que se beneficiarían del oleoducto. Esta noticia llevó a que un grupo de senadores y diputados  cuestionaran si la integridad de la evaluación ambiental podría haber sido comprometida por conflictos de interés y solicitaron que el proceso entero se investigue.
  • La participación ciudadana debe ser una parte integral de un proceso de evaluación.  La campaña de Keystone XL demuestra que la participación ciudadana  es fundamental para traer a la luz los posibles impactos de un proyecto sobre el ambiente y el bienestar de las comunidades.  Es imperativo crear espacios para los comentarios del público y  que éstos se consideren debidamente.  Durante el proceso de consulta pública de Keystone XL,  Cardno Entrix  “extravió”  miles de comentarios de ciudadanos.  Esto subraya aún más la importancia de que la autoridad pública guíe estos procesos y se responsabilice de ellos.

La lucha contra fuentes de energía no sostenibles debe continuar

Esta victoria contra Keystone XL es una razón para celebrar y aplaudir la decisión correcta de la administración de Obama frente a un proyecto tan imprudente y con tantas irregularidades.  Al escuchar a la voz del pueblo en esta ocasión, el presidente Obama demostró la clase de liderazgo que  también se busca frente a otros polémicos proyectos energéticos, como son las represas hidroeléctricas de HidroAysén en Chile o Belo Monte en Brasil.  

Pero este desenlace positivo no es el fin del camino para la campaña Keystone XL.  Aún es necesario asegurar que se rechace por completo la idea de construir un oleoducto para transportar petróleo de arenas bituminosas. Aunque TransCanada haya accedido considerar rutas alternativas, un oleoducto por cualquier otra ruta implica los mismos riesgos para los ríos, los cultivos y la salud de las comunidades que se encuentran a lo largo de su camino.  Y las emisiones del crudo de arenas bituminosas de Alberta contribuyen  a cambios climáticos que nos afectan a todos – residamos o no cerca de la ruta de un oleoducto y estemos o no en Estados Unidos.  Para esta próxima etapa de la lucha será necesario que todas las comunidades que ya supieron unirse en una causa común y demostrar el verdadero poder del activismo ciudadano continúen haciendo oír sus voces.  También será esencial que aún más personas y comunidades  tomen acción y le comuniquen al Presidente que están en contra de la construcción de oleoductos peligrosos y que transportarían energías contaminantes que afectarán a nuestro mundo entero.

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     Foto: Shadia Fayne Wood/Tar Sands Action


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