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La Onda Verde de NRDC

Pulso Verde

Francesca Koe

La otra cara del cambio climático

Francesca Koe

9 de Noviembre 2012

Enviado por Francesca Koe

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Me enamoré la semana pasada de dos crías de morsa huérfanas, Mitik y Pakak, que fueron encontradas en el agua frente a las costas de Alaska este verano, me robaron el corazón. Y en caso de que no te hayas dado cuenta se están apoderando de la red. Al nacer, una morsa luce un conjunto de bigotes que les da una apariencia que sólo una madre podría amar, eso es lo que podrías pensar, a menos que las hayas visto en YouTube recientemente. Estas pequeñas crías de morsa son mimosas, juguetonas y ruidosas y han logrado capturar los corazones de todos.

Mitik y Pakak en realidad son precursores de los impactos del cambio climático mensajeros que nos recuerdan que el cambio climático no solo pone en peligro nuestra salud pero también nuestro bienestar.

Mitnik.JPG Baby “Mitik” cortesía del Alaska Sea Life Center

Mitik, que era especialmente pequeño cuando lo encontraron, ahora pesa 234 libras y se está instalando en su nueva casa en el Acuario de Nueva York. Con más de 200 libras Mitik es una versión en miniatura de una morsa adulta, aumenta una libra por día hasta llegar a su peso total de aproximadamente 4.000 libras. Si estuviera en su hábitat natural, le crecerían grandes colmillos para acompañar a su increíble tamaño al igual que otras morsas del Pacífico. Él usaría sus colmillos para anclarse en el hielo cuando descansa y excavar agujeros en el hielo para respirar. En plena madurez con su cuerpo extrañamente proporcionado, sus enormes colmillos sobresaliendo de su cara, en la playa luciría cómico, al arrastrarse seria como diciendo “quítense de mi camino”. En el océano utilizaría sus aletas para impulsarse a gran velocidad, sumergirse en el fondo del mar y alimentarse de moluscos y de otros invertebrados. Utilizaría sus sensibles bigotes o “vibrisas” para guiarse. Al igual que todas las morsas, Mitik iría a dormir cada noche, subiendo y bajando tranquilamente en el agua gracias a la cámara de aire en su cuerpo que le permite flotar.

Walruse on ice.JPG Morsas descansando sobre el hielo ártico mientras amamantan a sus crías.

Las morsas del Pacífico relativamente llegan a ser muy longevas, pasando su tiempo en grupos sociales muy unidos, en las gélidas aguas de los mares de Bering, Chukchi y el Mar Láptev. Al igual que las especies claves de la región, las morsas desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de la salud del ecosistema ártico.

Los témpanos tienen una función muy importante en el ciclo de vida de una morsa: proporcionan un refugio seguro para las madres criar, dar a luz y destetar sus crías. Estas islas de hielo flotantes también funcionan como plataformas de descanso para la alimentación y la migración de otros grupos de morsas. La pérdida en la densidad del hielo en los últimos años se vincula a las excesivamente altas temperaturas causadas por el cambio climático, lo que es una gran amenaza para las poblaciones de morsas. Mientras más delgado son los témpanos significa menos lugares para descansar por lo que las crías y sus madres se ven obligadas a nadar más al norte para encontrar playas adecuadas. Al viajar largas distancias utilizan tiempo y energía valiosa pues esto pone a las crías en riesgo de depredación, el hambre, o la separación de sus madres.

too many walrus.JPGEl cambio climático provoca la pérdida de hielo y el hacinamiento de las morsas en las costas del Ártico.

Como los témpanos de hielo son cada vez más escasos y lejanos las morsas del sur viajan más hacia el norte, lo que causa hacinamiento en las playas del Mar de Chukchi. Las playas simplemente no tienen la capacidad para manejar la presión adicional, los adultos mayores tienen dificultades para encontrar espacio y aplastan y matan las crías jóvenes que llegan agotadas de sus viajes. Las madres promedian sólo un nacimiento cada dos años, así que las pérdidas de este tipo son devastadoras para su población. El cambio climático es la causa principal de las muertes en estampida, lo que pudo haber matado a 4.000 morsas en los últimos años, por desgracia, a menos que algo cambie estos números van a seguir en aumento al mismo tiempo que la densidad del hielo ártico disminuye en la región.

Estas playas abarrotadas y con morsas huérfanas son señales de que algo está causando un cambio terrible en el ecosistema ártico delicadamente equilibrado. Ese algo es el cambio climático y a menos que decidamos hacer cambios, los témpanos se volverán más delgados cada año, hasta desaparecer por completo y con ella toda esperanza para las morsas.

Mitik y Pakak dos morsas muy afortunadas que encontraron su camino a nuevos hogares. Espero que su historia inspire a cada uno de nosotros a hacer nuestra parte para proteger el hábitat del Ártico y tal vez poner en el tapete de que el cambio climático es un problema muy real, (¡aunque sea un lindo bigotudo!)

Walrus2.JPGUna morsa con su cría en el hielo.

Créditos de las fotos:
Imagen 1 - Alaska Sea Life Center
Imagen 2 - USFWS / Brad Benter
Imagen 3 - Chukotka-TINRO www.wwfblogs.org/climate/content/walruses-haul-out-along-russian-coast-4oct2012
Imagen 4 - USFWS / Joel Garlich-Miller

 



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