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Tiffany Traynum

Huracán Sandy impacta desproporcionalmente a comunidades vulnerables de Nueva York

Tiffany Traynum

27 de Noviembre 2012

Enviado por Tiffany Traynum

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Les comparto aquí un blog escrito por mi colega Albert Huang.

El huracán Sandy que abatió la ciudad de Nueva York el 29 de octubre de 2012 dejó a miles de personas enfrentando el arduo camino de la recuperación. Las imágenes grabadas en nuestra consciencia colectiva en los días que transcurrieron después de Sandy fueron de las comunidades con casas dañadas o completamente devastadas y otras sin luz, agua o calefacción.

La triste realidad es que la tormenta afectó desmedidamente a las poblaciones más vulnerables de la ciudad: las personas de bajos ingresos, los minorías y los ancianos – comunidades que ya sufren una proporción injusta de problemas de salud y contaminación tóxica. Con la posibilidad de futuras tormentas como Sandy, esta experiencia nos brinda la oportunidad de aprender sobre el impacto de estas tormentas en comunidades vulnerables y tomar medidas afirmativas para protegerlas.

Los impactos de Sandy y eventos similares futuros en los residentes de viviendas públicas

Apenas estamos comenzando a entender el impacto desproporcionado que tuvo Sandy en las poblaciones más vulnerables de Nueva York que viven en viviendas públicas.

El número de residentes que habitan en las 334 edificaciones de vivienda pública de Nueva York sobrepasa los 400,000, lo que hace de la Autoridad de la Vivienda de la Ciudad de Nueva York (NYCHA) la agencia de vivienda más grande de Norteamérica. Si fuese ciudad, NYCHA ocuparía la posición no. 21 en población en EE. UU., contando con el 4.9 por ciento de la población neoyorquina. Para muchos de los neoyorquinos más necesitados, la vivienda pública es la única opción para proveerles techo a sus familias.

Lamentablemente, durante Sandy, unos 80,000 residentes en 402 inmuebles de NYCHA quedaron sin luz, agua caliente y calefacción. En muchos edificios, la luz no fue restaurada hasta el miércoles, 14 de noviembre, más de dos semanas después de la Supertormenta. 

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A pesar de que regresó la luz, muchos aún no cuentan con calefacción, agua caliente o ascensor que trabaje (algunos edificios de NYCHA son de 20 pisos) y con el clima frío en camino. El asambleísta Hakeem Jeffries, recién elegido, dijo: "El hecho de no poder suministrarle agua caliente, electricidad y calefacción de manera adecuada a los edificios de NYCHA en el momento oportuno es un escándalo que se amplifica con cada día que pasa."

La tormenta además empeoró los problemas bien documentados de moho incontrolado y humedad que asechan las viviendas de NYCHA. Y queda por ver si el daño sufrido por el agua empeorará la salud de residentes con enfermedades respiratorias.

Grupos comunitarios tales como Manhattan Together, una organización ecuménica que se reúne en las viviendas públicas en Nueva York, han trabajado directamente con los inquilinos, funcionarios públicos y diferentes organismos para solucionar el problema de moho y humedad que se han convertido en un símbolo de la decadencia de la vivienda pública en la ciudad.

Los problemas de moho y humedad en los edificios de NYCHA también amenazan la salud. Un informe del Instituto de Medicina (IOM) bajo la Academia Nacional de Ciencias del 2011 sobre el cambio climático y su impacto en el ambiente interior y la salud concluyó que las condiciones climáticas extremas relacionadas con el cambio climático puede conducir a una mayor filtración de agua a espacios interiores y la humedad y que estas crean condiciones que favorecen el crecimiento de hongos y bacterias y puede dañar o corroer los materiales de construcción, lo que a su vez produce emisiones químicas. El informe de la OIM también dice que hay evidencia sólida que la presencia de humedad y moho en ambientes interiores agrava las enfermedades respiratorias, tales como el asma.

 al  blog 3.jpgCon los eventos climáticos en aumento, se puede esperar que los problemas con el moho y la humedad en los ambientes interiores empeoren en toda la ciudad y especialmente en las viviendas públicas. Con más de 8,4 por ciento (370.000) de los niños y el 9,3 por ciento (más de 1,1 millones de dólares) de los adultos sufriendo ya de asma en el estado de Nueva York, el impacto a largo plazo de las tormentas como Sandy empeoraran los problemas respiratorios de miles de los neoyorquinos, especialmente los que viven en viviendas públicas.

Existen oportunidades para mejorar la salud pública y reducir o adaptarse a las permutaciones en la calidad ambiental de los interiores causados por el cambio climático. Debemos asegurar fondos para garantizar que los edificios de vivienda pública sean resistentes a eventos climáticos extremos que puedan provocar que la humedad se filtre. Además, debemos adoptar medidas para corregir problemas existentes de filtración y humedad causados por la tormenta adecuadamente.

Efectos de la contaminación en comunidades vulnerables

Más de 600.000 personas viven y trabajan en seis comunidades – Sunset Park (Brooklyn), Newtown Creek (Brooklyn/Queens), Brooklyn Navy Yard (Brooklyn), Red Hook (Brooklyn), South Bronx (Bronx) y Kill Van Kull (Staten Island) – todas comunidades designadas como zonas industriales o de gran significado marítimo (SMIA) por la ciudad de Nueva York. Estas áreas están densamente pobladas y ubicadas adyacentes a instalaciones industriales o de industrias contaminantes. Estas zonas (SMIA) también se encuentran en la zona A, lo que las hace especialmente vulnerables a las mareas altas de tormentas categoría 1.

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Desde 2010, el New York City Environmental Justice Alliance (NYCEJA) ha hecho hincapié sobre las amenazas que enfrentan estas comunidades SMIA. NYCEJA ha documentado la larga historia del alto uso industrial y la contaminación tóxica en estas comunidades y ha realizado análisis demográficos que demuestran que los habitantes son primordialmente personas de bajos ingresos y personas de color. Las comunidades están llenas de sitios “Superfund,” instalaciones de desechos tóxicos, plantas de aguas residuales, vertederos e instalaciones de almacenamiento de químicos y otros residuos. Una de las principales preocupaciones tras Sandy es si toda la contaminación tóxica quedó allí en esas comunidades o si la contaminación se ha extendido.

Durante el huracán Katrina que devastó la costa del Golfo en 2005, el agua de las inundaciones contenía patógenos de aguas negras, contaminantes tóxicos de los derrames de petróleo, pesticidas entre otros desechos peligrosos que llenaron las calles de los vecindarios, dejando un sedimento grueso dentro de las casas, en parques y jardines. Un estudio de NRDC demostró que estos sedimentos contenían altos niveles de sustancias químicas tóxicas que podían representar riesgos para la salud, especialmente la de los niños, al estar expuestos a ellos.

Debemos asegurarnos que ni esta tormenta ni las futuras nos dejen un nuevo legado tóxico en las comunidades costeras densamente pobladas o en centros industriales. También es importante que aprendamos de la experiencia con Katrina y trabajemos para que estas comunidades sean menos vulnerables, más adaptables y resistentes a los cambios climáticos. Además, tenemos que asegurar que de los miles de millones de dólares destinados a la construcción de la infraestructura para proteger la ciudad de futuras oleadas por Supertormentas protejan estas comunidades vulnerables.

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Páginas de NRDC sobre la justicia ambiental

 


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